Lanzarote, un paisaje volcánico que se descubre a través del vino y la cocina

Descubrir Lanzarote a través del paladar es posible, porque en esta isla volcánica, seca y abierta al Atlántico, la gastronomía cuenta una historia de adaptación e ingenio. Los vinos de La Geria acercan al viajero a un paisaje marcado por las técnicas agrícolas, mientras los cultivos del jable y los enarenados muestran otras formas de trabajar la tierra. El vínculo con el mar se saborea en la pesca y la sal. Los quesos completan una cocina arraigada en el producto local, que permite conocer la isla a través de sus sabores y oficios. La isla más septentrional de Canarias, con una superficie de 862 kilómetros cuadrados y una altitud máxima de 671 metros sobre el nivel del mar, disfruta de temperaturas medias de 18ºC en invierno y 23ºC en verano, unas condiciones climáticas que han modelado su agricultura y, de manera especial, su paisaje vitivinícola. Lanzarote cuenta, además, con cerca de 2.000 hectáreas de viñedo en producción, distribuidas por sus siete municipios, y su particular climatología propicia una vendimia especialmente temprana, considerada la primera de Europa, que comienza a partir del mes de julio. La Geria resume como pocos enclaves la unión entre paisaje e ingenio. Para cultivar en un terreno cubierto de ceniza volcánica, los agricultores excavaron hoyos hasta alcanzar suelo fértil y protegieron las vides con muros de piedra frente a los vientos alisios. El picón retiene la humedad nocturna y favorece el cultivo de la Malvasía Volcánica, variedad emblemática de una producción en la que destacan los vinos blancos secos, semisecos, semidulces y dulces, además de crianzas y espumosos junto con rosados y tintos. Pero el mapa enogastronómico se extiende mucho más allá de los viñedos. En El Jable, un extenso arenal orgánico de origen marino formado por restos de conchas, algas y diminutos organismos, uno de los productos más representativos de la isla encuentra aquí su espacio: la batata. Los enarenados, naturales y artificiales, permiten la conservación de la humedad del subsuelo y han favorecido el cultivo de papas, legumbres, calabazas, otras hortalizas y frutales. Entre estos productos destaca la papa de Los Valles, cultivada en las montañas y laderas de Los Valles, en el norte del municipio de Teguise, y adaptada durante años a las condiciones climáticas insulares. La despensa se completa con otras elaboraciones que hablan de ganadería, costa y oficios tradicionales. El queso de cabra forma parte de la cultura alimentaria de la isla y mantiene una estrecha relación con las queserías artesanales; en el mar, la gamba de La Santa figura entre los productos más singulares, mientras especies como el cherne o la merluza de La Graciosa incorporan el Atlántico a la mesa. También la sal, obtenida mediante evaporación y a través de métodos tradicionales, resume esa convivencia entre paisaje, trabajo humano y recursos naturales.

En las Salinas de Janubio ofrecen visitas guiadas, donde la tradición, el paisaje y la artesanía culminan con una cata de flor de sal
En las Salinas de Janubio ofrecen visitas guiadas, donde la tradición, el paisaje y la artesanía culminan con una cata de flor de sal © Turismo Islas Canarias

Esta cocina del ingenio se sostiene en una lógica de aprovechamiento que se reconoce en los antiguos sistemas de captación, aprovechamiento y almacenamiento del agua. Aljibes, gavias y otras soluciones de ingeniería hidráulica permitieron recoger y utilizar las escasas precipitaciones en un territorio donde el rocío y las brumas también permiten alimentar las cosechas tradicionales de papas, batatas, cebolla y grano. El resultado es una gastronomía que no puede separarse de aquellas técnicas que hicieron posible cultivar, criar, pescar y conservar alimentos en un entorno exigente. Saborea Lanzarote articula desde 2010 la puesta en valor de este patrimonio culinario y de quienes lo mantienen vivo, vinculando productos alimentarios locales, productores y experiencias asociadas a la gastronomía y la viticultura. La iniciativa convierte el origen de los alimentos y la forma en que se producen en parte activa de la experiencia turística, reforzando así una manera de conocer la isla que pasa por visitar los paisajes productivos, acercarse a las bodegas y reconocer en cada plato la huella del territorio. El calendario suma además momentos en los que esa relación entre el producto, el paisaje y la experiencia adquiere un especial protagonismo. El Festival Enogastronómico Saborea Lanzarote, que se celebra en noviembre en la Villa de Teguise, reúne productos locales y elaboraciones vinculadas a la cocina insular; y la Lanzarote Wine Run lleva la experiencia al propio paisaje vitivinícola y propone vivir La Geria desde otra perspectiva. Ubicación Lanzarote es la isla más septentrional y oriental de las Islas Canarias. Su principal acceso aéreo es el Aeropuerto César Manrique–Lanzarote, en San Bartolomé. Las carreteras LZ–1, LZ–2 y LZ–20 articulan las conexiones con el norte, el sur y el interior de la isla. Los accesos marítimos principales son Arrecife, Playa Blanca y Órzola.