Turismo activo para descubrir España bajo la nieve

Raquetas, travesías, iglús y ascensiones amplían el mapa de experiencias invernales del Pirineo a Sierra Nevada

El invierno español multiplica las posibilidades del turismo activo, con experiencias de montaña para distintas edades y niveles de intensidad. Las grandes estaciones de esquí son el punto de partida de una oferta que se amplía con rutas con raquetas o talleres para aprender a construir un iglú. Quienes buscan un mayor desafío pueden optar por ascensiones sobre nieve o hielo, mientras que las actividades nocturnas ofrecen otra manera de vivir la montaña. Estas propuestas se extienden por Cataluña y Aragón, y también tienen presencia en Andalucía. El recorrido abarca, además, Asturias, Castilla y León, Navarra y la Comunidad de Madrid. El Valle de Tena representa esa capacidad de transformar una jornada sobre nieve en una experiencia completa. Tena Park combina la construcción de iglús, las rutas con raquetas, las motos de nieve 4x4, el vivac y propuestas que enlazan actividad, paisaje y gastronomía. Esta propuesta es perfecta para familias y grupos de amigos mayores de 12 años, quienes acompañados por un experto guía de montaña vivirán la nieve no solo como una superficie deportiva, sino como un escenario de convivencia, aprendizaje y aventura.

Recorrer el Valle de Tena en motos de nieve permite descubrir lugares únicos intransitados y disfrutar de un entorno completamente salvaje

Aragón amplía ese abanico con estaciones de esquí alpino y espacios nórdicos repartidos desde el Pirineo hasta las sierras turolenses, capaces de articular estancias distintas según la intensidad buscada. En el Valle de Tena, además, una misma escapada permite fusionar varias disciplinas y acercarse a la montaña a través de experiencias con diferentes niveles de exigencia. Asturias combina Fuentes de Invierno y Valgrande-Pajares con una oferta que desborda las pistas. El esquí alpino convive con el snowboard, el esquí de fondo o de travesía, y las salidas con raquetas por el bosque del Gumial, los Picos de Europa, el refugio del Meicín, Tabayón del Mongayu o Cueto de Arbas. La oferta incluye también caminatas bajo la luna llena y travesías por Tarna, Somiedo, Las Ubiñas y sus enclaves naturales, ampliando así las formas de recorrer el territorio invernal. Navarra propone un invierno a otro ritmo en Larra-Belagua e Irati-Abodi, dos referencias para el esquí nórdico, a las que se añaden itinerarios con raquetas, guiados o por libre. Las sierras de Aralar, Urbasa y Andía, Roncesvalles y los valles de Aezkoa, Salazar y Roncal completan un escenario donde la nieve también se disfruta en familia, con trineos, juegos y paseos, sin necesidad de que el esquí alpino marque la jornada.

El Centro de Esquí Nórdico Larra-Belagua lo conforman cuatro sectores a distintas cotas y niveles de dificultad. Sus 15 pistas, con 36,6 kilómetros esquiables, discurren entre un bosque de hayas
El Centro de Esquí Nórdico Larra-Belagua lo conforman cuatro sectores a distintas cotas y niveles de dificultad. Sus 15 pistas, con 36,6 kilómetros esquiables, discurren entre un bosque de hayas © Esquí Larra Belagua

En la Montaña Palentina, esta experiencia gana verticalidad. Los itinerarios de alpinismo entre Piedrasluengas y Peña Labra, Brañosera y Valdecebollas, o Cardaño de Arriba y el Pico de Murcia muestran la cara más exigente del invierno, en combinación con la escalada en las Cascadas de Hielo del Pico Valdecebollas. Para aproximaciones menos técnicas, las raquetas abren recorridos hacia la Cascada de Mazobre o Pozo de las Lomas. La Sierra de Guadarrama, repartida entre la Comunidad de Madrid y Castilla y León, lleva la aventura hacia el montañismo invernal. Peñalara, Cabezas de Hierro y Valdemartín, La Maliciosa, Siete Picos, Peñas de la Barranca o Cuerda de las Buitreras ofrecen canales, crestas, palas y corredores que, según las condiciones, pueden adquirir un carácter alpino. Aquí la experiencia exige mayor preparación: crampones y piolet, conocimientos técnicos, consulta de la previsión meteorológica y atención al estado del manto nevado y al riesgo de aludes forman parte inseparable de la actividad. Sierra Nevada aporta otra dimensión al jugar con horarios y formatos. Primeras Huellas permite, cada domingo de la temporada y si acompañan las condiciones meteorológicas, esquiar antes de la apertura general, es decir, entre las 7:30 y las 9 de la mañana. A esta propuesta se suman el eslalon cronometrado, rutas guiadas, excursiones con raquetas por Borreguiles, Prado Redondo o Suerte de Fuente Alta, las salidas nocturnas en máquina pisapistas, la posibilidad de conducir una de estas máquinas y las cenas en Borreguiles, a 2.700 metros de altitud. La estación ofrece también esquí y snowboard nocturnos, lo que da la oportunidad de prolongar la experiencia cuando cambia el ambiente de las pistas. El esquí sigue siendo un eje esencial del invierno español, con estaciones como Formigal-Panticosa, Baqueira Beret y Sierra Nevada, además de instalaciones que se reparten por distintas comunidades. Madrid Snozone incorpora una pista cubierta que permite esquiar los 365 días del año. Con raquetas o esquís, mediante travesías o ascensiones, disfrutando de actividades nocturnas o construyendo iglús,  cada destino propone una relación distinta con la nieve.