Rutas Picasso por España: del origen al genio creador
Ciudades, museos y paisajes trazan un itinerario cultural por la vida del artista
Seguir las rutas turísticas dedicadas a Pablo Picasso en España permite leer su biografía como un mapa interactivo de ciudades, museos y paisajes donde la infancia, el aprendizaje y la experimentación artística dialogan con la experiencia viajera. De Málaga a A Coruña, de Madrid a Barcelona y Horta de Sant Joan, este recorrido enlaza casas familiares, aulas, playas, plazas, pinacotecas y escenarios que ayudan a entender la evolución del creador del cubismo. En Málaga, la ruta comienza en la plaza de la Merced, junto al edificio donde Picasso nació el 25 de octubre de 1881 y vivió hasta 1884. El Museo Casa Natal conserva obras, objetos personales y fondos que abarcan desde la carpeta de grabados Sueño y mentira de Franco hasta libros ilustrados, dibujos preparatorios de Las señoritas de Aviñón y litografías. Esta visita continúa en el Museo Picasso Málaga, instalado en el Palacio de Buenavista, cuya colección reúne 230 obras entre pinturas, esculturas, dibujos, obra gráfica y cerámicas. La iglesia de Santiago, en la que fue bautizado; la plaza de toros de La Malagueta; la antigua Escuela de Bellas Artes de San Telmo, y los escenarios familiares de la plaza de la Merced completan un relato urbano de notable densidad cultural.
A Coruña aporta otro capítulo decisivo. La familia Ruiz Picasso llegó en octubre de 1891, cuando Pablo estaba a punto de cumplir 10 años, y se instaló en la calle Payo Gómez, 14. Allí, entre el instituto y la Escuela Provincial de Bellas Artes, el niño adquirió una disciplina artística, obtuvo calificaciones extraordinarias en dibujo y realizó más de 200 piezas. La Casa Museo Picasso, la plaza de Pontevedra, las playas de Riazor y Orzán, la calle Real, el cementerio de San Amaro y la Torre de Hércules permiten seguir la transformación de un alumno que expuso por primera vez antes de partir hacia Barcelona.

Madrid fue una ciudad clave en la formación y el legado de Picasso. Llegó en 1897, con 16 años, para estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, aunque pronto encontró un mayor estímulo en el Museo Nacional del Prado, donde la obra de maestros como Diego Velázquez y El Greco influyó en su mirada artística. También realizó escenas del Retiro y, en 1901, impulsó desde una buhardilla de la calle Zurbano la revista Arte Joven. Hoy, la capital permite seguir su huella en museos como el Thyssen-Bornemisza, el Prado y, sobre todo, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, que conserva un importante conjunto de obras del artista, incluido el Guernica, obra pintada en París en 1937 y creada como testimonio del horror de la Guerra Civil española, con una fuerza visual que convierte la visita en una experiencia esencial. En Cataluña, Barcelona abre la puerta a la formación, la bohemia y la madurez creativa de Picasso. Ingresó en La Llotja, vivió en Porxos d’en Xifré, recorrió las Ramblas, el parque de la Ciudadela, la Catedral y la Barceloneta, y frecuentó Els Quatre Gats. El Museo Picasso de la calle Montcada permite disfrutar de sus obras de juventud, piezas de la época azul y la serie de Las meninas. A unos 200 kilómetros, Horta de Sant Joan prolonga el viaje por un paisaje que el artista convirtió en materia pictórica: la montaña de Santa Bárbara, el Mas d’en Quiquet y el Mas de Tafetans componen una geografía asociada al Centro Picasso.

Estas rutas ofrecen una manera especialmente atractiva de ordenar el legado picassiano desde el territorio. No se limitan a reunir museos: enlazan calles, escuelas, casas, playas, plazas, estudios y memorias familiares en un producto cultural capaz de diversificar esta visita, ampliar las estancias y proponer experiencias con personalidad propia en destinos españoles de fuerte valor artístico.