El Parador de Olite renace con más confort y eficiencia

Su esperada reapertura devuelve actividad turística al histórico palacio-castillo de los reyes de Navarra

El Parador de Olite-Erriberri reabrió sus puertas el 28 de mayo de 2026, después de 17 meses de cierre y una reforma integral de 8,6 millones de euros que ha renovado habitaciones, baños, cubiertas e instalaciones, al tiempo que ha reforzado la eficiencia energética y remodelado sus interiores con una estética más contemporánea. El reposicionamiento se ha llevado a cabo sin perder el carácter histórico de un establecimiento situado en el ala más antigua del Palacio de los Reyes de Navarra, en el corazón monumental de Olite. Situado en el Palacio Viejo, también conocido como Palacio de los Teobaldos, el Parador forma parte del conjunto del Palacio Real de Olite, uno de los referentes de la arquitectura gótica europea y que fuera sede de una de las cortes más refinadas de la Europa medieval. Alojarse allí supone entrar en un edificio donde la experiencia hotelera y el patrimonio van de la mano. Torres, almenas, galerías, vidrieras, tapices y artesonados forman parte de un escenario que conserva su aire palaciego. Esta reforma ha buscado potenciar su singularidad sin convertir el establecimiento en una recreación histórica. La piedra, el ladrillo y los pasajes medievales conviven ahora con una decoración de líneas contemporáneas, concebida para aportar más calidez a los espacios y reforzar la conexión del hotel con su entorno. Esta nueva propuesta interior toma como referencia los paisajes y los vinos de Olite y emplea tonos burdeos, miel, arcilla y dorados apagados en las habitaciones y zonas comunes. La remodelación combina materiales nobles y mobiliario contemporáneo con referencias discretas al pasado medieval, alejándose de una ambientación excesivamente temática. La iluminación, los tejidos y la nueva gama cromática suavizan la monumentalidad de los interiores, mientras que los muros centenarios, los pasillos abovedados y las vistas hacia las torres que singularizan la estancia permanecen presentes.

La reforma fusiona elementos históricos, materiales nobles y un interior contemporáneo inspirada en los paisajes y los vinos de Olite
La reforma fusiona elementos históricos, materiales nobles y un interior contemporáneo inspirada en los paisajes y los vinos de Olite © Paradores de Turismo

Uno de los elementos incorporados tras la reforma es la nueva propuesta artística. Obras de Estela de Castro, Nacho Martín Silva y Manuel Vilariño se integran en los espacios del Parador y recuperan, desde una mirada actual, la fascinación por los animales exóticos que formaron parte de la corte navarra. El arte se suma así al diálogo entre memoria y presente que articula la renovación del establecimiento. La intervención ha incluido también aspectos estructurales y funcionales, desde la reforma de las cubiertas y la sustitución de la carpintería exterior hasta la remodelación integral de habitaciones y baños. También se han actualizado zonas internas destinadas al personal y se ha incorporado climatización en la cocina y la lavandería. La actuación combina, de esta manera, renovación estética con mejoras vinculadas al confort, la operativa y la eficiencia energética del inmueble. La gastronomía completa la experiencia renovada del Parador. Su restaurante mantiene la cocina regional navarra como principal protagonista, con una carta donde la huerta tiene una presencia destacada a través de productos como espárragos, alcachofas, pimientos y pochas. A ellos se suman especialidades como la txistorra, el bacalao y los guisos, servidos en unos espacios que conservan la atmósfera palaciega del conjunto.

Ubicación

Olite se sitúa en la Zona Media de Navarra, en el norte de España, a unos 42 kilómetros de Pamplona. Sus principales accesos por carretera son la N–121 y la AP–15. Cuenta con una estación ferroviaria propia con servicios de media distancia. El aeropuerto más cercano es el de Pamplona, situado en Noáin, a seis kilómetros de la capital navarra.