Viajar con mascotas en España: destinos y consejos
La costa española ofrece servicios y espacios adaptados para viajeros con animales de compañía
El turismo con mascotas se consolida en España durante la temporada estival como una de las dinámicas más visibles del sector, impulsado por una demanda que incorpora a los animales de compañía a los viajes de sol y playa, especialmente en el turismo familiar. Con más de un centenar de playas aptas para perros, alojamientos adaptados y alternativas de transporte más flexibles, el verano avanza hacia un modelo más inclusivo, donde el litoral se abre como espacio compartido. El auge de los viajes con mascotas ha transformado por completo la planificación de las vacaciones estivales y, además, incorpora nuevas prioridades al viaje familiar. La elección del destino ya no responde solo a factores tradicionales, como la ubicación o los servicios, sino también a la posibilidad de compartir la experiencia con todos los miembros del hogar, incluidos los animales de compañía. En este contexto, los destinos de sol y playa han ganado un mayor protagonismo al adaptar progresivamente su oferta a una demanda en crecimiento. Las playas para perros se han convertido en el elemento más visible de esta nueva tendencia, con más de 100 espacios habilitados en el conjunto del país. El litoral mediterráneo concentra buena parte de esta red, con enclaves destacados en Cataluña como La Rubina, en Empuriabrava; o la playa de Llevant, en Barcelona, donde existen zonas delimitadas y servicios específicos. En el norte, Cantabria suma alternativas como La Maza, en San Vicente de la Barquera, o El Puntal, en Somo, ambas integradas en entornos naturales que amplían la oferta para el turismo familiar con mascotas. En todos estos casos, la regulación municipal marca las condiciones de uso, especialmente durante el verano, cuando aumenta la presión turística y se intensifican las restricciones en playas no habilitadas.

La Comunidad Valenciana refuerza la oferta con playas como la de Pinedo, en Valencia, o La Torreta-Santa Elvira, en El Puig, mientras que en Alicante destacan propuestas como Agua Amarga o El Xarco, en Villajoyosa. En la Región de Murcia, Las Moreras y El Gachero (ambas en Mazarrón), ofrecen entornos de menor afluencia, especialmente valorados por familias que buscan tranquilidad. En Andalucía, playas como las de El Castillo, en Fuengirola, o Torre del Mar, en Málaga, consolidan su atractivo en la Costa del Sol, mientras que en Islas Baleares enclaves como Cala dels Gats, en Mallorca, o Cala Fustam, en Menorca, aportan un componente más paisajístico y relajado. El alojamiento continúa siendo uno de los principales condicionantes del viaje. Aunque la oferta pet-friendly avanza, encontrar establecimientos adaptados es todavía decisivo para convertir la escapada en una opción real. En este escenario, el camping se posiciona como una de las alternativas mejor alineadas con el turismo familiar con mascotas, gracias a sus espacios abiertos, cercanía a la naturaleza y elevada aceptación de animales de compañía. La movilidad también ha evolucionado para facilitar estos desplazamientos. Renfe permite viajar con pequeños animales en trenes AVE, Avlo y Media Distancia bajo unas condiciones específicas, y en determinados trenes AVE ofrece plazas para perros de hasta 40 kilos, que viajan sin transportín y en el asiento contiguo. Esta adaptación, junto con la ampliación de servicios en trenes, vuelos y alojamientos, evidencia un cambio estructural en la forma de viajar en familia. El perfil del viajero confirma esta transformación: la costa de España se mantiene como el entorno preferente para quienes viajan con mascota, seguida muy de cerca por los destinos rurales o de montaña. Una elección que refleja una búsqueda clara de espacios abiertos, accesibles y compartidos, capaces de integrar a los animales de compañía en el viaje sin renunciar al descanso, la convivencia y el disfrute del verano.