Modernismo en Melilla, una joya urbana única
Melilla conserva uno de los conjuntos modernistas y art déco más singulares de España, solo por detrás de Barcelona en lo que respecta a número de edificios de estos estilos. En sus calles, fachadas ornamentadas, motivos florales, rostros femeninos, rejas, cristaleras y volúmenes monumentales convierten el paseo en una experiencia arquitectónica de alto valor cultural, capaz de revelar la identidad histórica de una ciudad española situada en el norte de África y abierta al Mediterráneo. La ruta por este legado tiene en el Ensanche su escenario principal. Allí, la ciudad moderna adquirió una forma reconocible gracias a una planificación basada en avenidas amplias, calles trazadas de manera ortogonal y una organización espacial vinculada a los modelos urbanos de inicios del siglo XX. Esta estructura favoreció que los edificios no aparecieran como piezas aisladas, sino integrados en un paisaje coherente, armónico y especialmente preparado para acoger una arquitectura de gran presencia visual. Ese crecimiento urbano respondió a un periodo de intensa transformación. El aumento de la población, la industrialización, la actividad comercial y portuaria, y la prosperidad en el entorno del Rif impulsaron nuevas necesidades constructivas. Sobre esa base, ingenieros militares como Eusebio Redondo Ballester y José de la Gándara contribuyeron a ordenar la expansión de la ciudad, sentando las condiciones para que Melilla desarrollara una imagen moderna sin renunciar a la singularidad de su enclave histórico. La llegada de Enrique Nieto en 1909 marcó un punto de inflexión. Formado en Barcelona y vinculado al modernismo catalán, el arquitecto introdujo en Melilla un lenguaje ornamental que transformó su fisonomía urbana. Sus fachadas añadieron líneas curvas, tonos tierra, motivos vegetales, formas geométricas y una expresividad elegante, más contenida que la catalana, pero dotada de personalidad propia. Con el tiempo, su obra incorporó también elementos clásicos, barrocos y art déco, ampliando la riqueza formal del conjunto. El llamado Triángulo de Oro concentra algunos de los hitos más reconocibles de esta ruta. Desde la Plaza de España, este paseo se extiende por la Avenida de Juan Carlos I Rey y las calles del Ejército Español y López Moreno, donde aparecen edificios como el Palacio de la Asamblea, la Casa Melul, la Casa de los Cristales, la Casa Tortosa, la Cámara de Comercio, La Reconquista, El Telegrama del Rif o El Acueducto. Cada uno aporta una lectura distinta del modernismo melillense: monumental, floral, acristalada, geométrica o híbrida.
La singularidad del destino se refuerza en sus edificios religiosos. La sinagoga Or Zaruah (o de Yamín Benarroch), la Mezquita Central y la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús explican cómo este estilo se integró en una ciudad plural, donde la arquitectura también expresa su convivencia cultural. Con centenares de inmuebles catalogados y un inventario modernista actualizado, Melilla se presenta como un museo urbano notable, un conjunto compacto y sorprendente que convierte la observación de sus calles en una forma de viaje.
Ubicación
Melilla es una ciudad autónoma española que se ubica en el norte de África, junto al mar de Alborán. Sus accesos principales son el Aeropuerto de Melilla, con vuelos nacionales, y el Puerto de Melilla, con ferris desde Málaga, Almería y Motril.