Extremadura refresca el verano con ríos, embalses y piscinas naturales

Una oferta acuática diversa conecta turismo activo, descanso y naturaleza

Cuando llega el verano, Extremadura revela una geografía inesperada en la que el agua se convierte en protagonista del paisaje y la experiencia turística. La región, con más de 1.500 kilómetros de costa dulce, playas de interior reconocidas con bandera azul, gargantas de montaña y grandes embalses navegables, ofrece una forma distinta de refrescarse en plena naturaleza. Ríos, piscinas naturales y espacios protegidos configuran un destino que une ocio acuático, deporte y bienestar en el interior peninsular. Extremadura dispone de 29 zonas de baño autorizadas y que se incluyen en el Sistema de Información Nacional de Aguas de Baño, muchas de ellas localizadas en embalses y ríos que han sido acondicionados para el disfrute del visitante. De estas zonas, en 2025 siete contaban con bandera azul, lo que sitúa a la región como la comunidad autónoma con mayor número de playas de interior distinguidas con este galardón. Entre estos enclaves destacan Orellana la Vieja, Cheles, Alange, Campanario, Isla del Zújar (Castuera), Los Calicantos (Casas de Don Pedro), El Espolón-Peloche (Herrera del Duque), Puerto Peña (Talarrubias) y Cancho del Fresno (Cañamero). La playa de Orellana ocupa un lugar singular en esta red de espacios acuáticos, ya que fue la primera playa de interior de España en obtener la bandera azul, un reconocimiento que recibió en 2009 y que marcó un hito en el desarrollo turístico de las playas interiores del país.

Piscina natural en el río Ladrillar (Las Hurdes, Extremadura)
Piscina natural en el río Ladrillar (Las Hurdes, Extremadura)

Más allá de los embalses, el norte de Extremadura ofrece algunos de los paisajes acuáticos más representativos de la región. Comarcas como Las Hurdes, Sierra de Gata, el Valle del Jerte o La Vera, junto a otros enclaves reconocidos como el Geoparque Villuercas-Ibores-Jara, albergan numerosas gargantas y piscinas naturales formadas por ríos de montaña. En estos espacios, el agua que desciende de las sierras genera zonas de baño integradas en entornos forestales de alto valor ambiental, como sucede en la Garganta de Alardos. La relación de Extremadura con el agua también es visible en su extensa red de embalses, que permite la práctica de actividades como piragüismo, vela, paddle surf, pesca deportiva o buceo. Estas disciplinas se desarrollan en varios puntos de la región gracias a la amplitud de sus láminas de agua. En los ríos del norte de Cáceres se practican, además, actividades como barranquismo o rafting, lo que amplía la oferta vinculada al medio fluvial. El agua ofrece asimismo una vía singular para descubrir el territorio. Diversos recorridos en embarcaciones turísticas navegan por el río Tajo, el Alagón, el Guadiana en el embalse de Alqueva, así como por el Zújar o el Matachel en el embalse de Alange, atravesando paisajes de gran valor ecológico y permitiendo observar la riqueza natural del entorno. A esta dimensión acuática se suma el apreciado turismo de bienestar, representado por los seis balnearios de Extremadura: Alange, Baños de Montemayor, Fuentes del Trampal, Valle del Jerte, El Raposo y El Salugral, que integran el agua en experiencias de descanso y salud. Todo ello se desarrolla en un territorio con más de 50 espacios naturales protegidos, entre los que figuran enclaves reconocidos por la UNESCO como las Reservas de la Biosfera de Monfragüe, Tajo Internacional y La Siberia, así como el Geoparque Villuercas-Ibores-Jara. Estos paisajes completan la experiencia con actividades como senderismo, cicloturismo, observación de fauna o fotografía de naturaleza. En Extremadura, el verano se presenta como una invitación a explorar el agua en todas sus formas: desde playas de interior y gargantas cristalinas hasta bellos embalses navegables.

Ubicación

Extremadura se localiza en el suroeste de la Península Ibérica, limitando con Portugal y las comunidades de Andalucía, Castilla-La Mancha y Castilla y León. Se conecta mediante las autovías A–5 (Madrid–Lisboa) y A–66 (Ruta de la Plata). Dispone del aeropuerto de Badajoz y una red ferroviaria con enlaces a Madrid y otras ciudades.