El poder de contar historias: cine y series convierten localizaciones de España en destinos icónicos

Localizaciones icónicas y pueblos revelados por la pantalla captan el interés de nuevos perfiles de viajeros

El turismo de pantalla gana peso en España como un segmento capaz de transformar escenarios reconocibles en destinos deseados, impulsar el interés por ciudades, pueblos y paisajes singulares y abrir nuevas oportunidades para el sector turístico. La fuerza de las historias, unida a la capacidad del audiovisual para fijar imágenes en el imaginario colectivo, convierte localizaciones diversas en experiencias aspiracionales con potencial para diversificar flujos, generar valor y reforzar la identidad de los territorios. El viajero de pantalla no se desplaza únicamente por interés geográfico. Viaja hacia lugares que ya conoce emocionalmente, espacios que ha interiorizado a través de la ficción y que ahora desea recorrer en primera persona. Esa relación previa convierte cada destino en una experiencia narrativa en la que el visitante reconoce escenas, reconstruye tramas y se integra en un relato que siente propio. En España, Andalucía se posiciona como uno de los grandes territorios de este fenómeno, con destinos como Almería y Sevilla a la cabeza. La primera mantiene su identidad ligada al wéstern europeo, mientras que Sevilla ha sido escenario de grandes producciones internacionales, consolidando su atractivo como destino cinematográfico. En The Crown, la serie recrea escenarios internacionales utilizando enclaves andaluces con notable precisión visual. San Juan de Aznalfarache se transforma en la Atenas de la posguerra en las escenas vinculadas a la princesa Alicia de Battenberg; el Hotel Alfonso XIII de Sevilla aparece como una villa californiana durante el viaje de la princesa Margarita; la playa de los Alemanes, en Zahara de los Atunes, evoca la isla caribeña de Mustique; y Sotogrande, también en la provincia de Cádiz, se convierte en escenario de los recorridos estadounidenses del mismo personaje. En Málaga, el Palacio de Congresos de Torremolinos simula el aeropuerto de Los Ángeles, mientras el Auditorio Municipal Cortijo de Torres recrea la Ópera de Sídney, y el desierto de Tabernas, en Almería, se transforma en el paisaje australiano de Uluru. Mallorca, por otra parte, representa la Costa Azul en la historia de Diana de Gales.

El Monumento al Sagrado Corazón de Jesús en San Juan de Aznalfarache es un imponente conjunto arquitectónico que fue seleccionado para rodar escenas de la tercera temporada de The Crown, recreando un convento ortodoxo griego
El Monumento al Sagrado Corazón de Jesús en San Juan de Aznalfarache es un imponente conjunto arquitectónico que fue seleccionado para rodar escenas de la tercera temporada de The Crown, recreando un convento ortodoxo griego

Madrid se consolida como un escenario urbano de gran potencia narrativa. En La casa de papel, la fachada del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en la calle Serrano, se transforma en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, punto central del atraco y uno de los lugares más identificables de la serie. La plaza de Callao, en pleno corazón de la ciudad, se convierte en el escenario donde caen miles de billetes, reforzando su carácter de nodo urbano vibrante. La Gran Vía, principal arteria madrileña, aparece en secuencias dinámicas como la huida en bicicleta, destacando su valor simbólico y visual. La azotea del Círculo de Bellas Artes, ubicado en la calle de Alcalá 42, junto a la Gran Vía y la plaza de Cibeles, aporta una de las panorámicas más reconocibles del skyline madrileño. A estos espacios se suman el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (antiguo Ministerio de Fomento), en paseo de la Castellana 67, que actúa como el Banco de España; el Casino de Madrid, en calle de Alcalá 15, en escenas interiores, y el entorno de Nuevos Ministerios, configurando un mapa urbano que el visitante puede recorrer siguiendo los pasos de los protagonistas. Más allá de las grandes capitales, el impacto alcanza a ciudades y municipios de menor tamaño. Juego de Tronos ha convertido múltiples enclaves en auténticos hitos turísticos. Girona se transforma en Braavos, con escenas en la escalinata de la catedral o en el puente de Galligants; el Real Alcázar de Sevilla da vida a los jardines de Dorne; Osuna acoge la escena de la fosa de Daznak en su plaza de toros; y las Bardenas Reales (Navarra) representan el territorio dothraki. En el norte, San Juan de Gaztelugatxe, en Bizkaia (País Vasco), se identifica como Rocadragón, con su icónica escalinata, mientras Zumaia, en Gipuzkoa, acoge el desembarco de Jon Snow. Estos espacios se han convertido en lugares de peregrinación para los seguidores de la serie.

Vídeo de las localizaciones de País Vasco donde se rodaron escenas de la serie Juego de Tronos @ Euskadi Turismo

El fenómeno se extiende también hacia territorios menos transitados. La película Sirat, dirigida por Óliver Laxe, sitúa su narrativa en paisajes que evocan el Sáhara, aunque gran parte del rodaje se desarrolla en Aragón. La rambla de Barrachina, en la provincia de Teruel, acoge la escena inicial de la rave, con su paisaje de cárcavas rojizas; la laguna de Tortajada aporta contraste con sus superficies de agua; y la cantera de Villarquemado introduce una estética mineral e industrial. En Zaragoza, El Planerón, la foz de Zafrané y la comarca de Los Monegros –escenario principal de la película Jamón, Jamón de Bigas Luna– refuerzan esa atmósfera árida, configurando un conjunto de enclaves que amplían el mapa turístico hacia espacios naturales de gran singularidad. El cine de autor también contribuye a esta narrativa. Pedro Almodóvar, en el film Amarga Navidad, convierte Madrid y Lanzarote en escenarios ligados a la emoción. En la capital, el centro histórico y Matadero Madrid se integran en la historia como espacios vivos. En Lanzarote, la playa del Golfo, con su laguna verde y arena negra; La Geria, con sus viñedos excavados en ceniza volcánica; o la carretera LZ-56, atravesando paisajes de lava, aportan una estética singular. La isla no actúa solo como decorado, sino como un elemento que define el tono del relato. El turismo cinematográfico demuestra una notable capacidad para dar visibilidad a pequeñas localidades, transformándolas en destinos de viaje relevantes. Peñíscola encabeza el ranking de municipios descubiertos gracias a la pantalla, según el Observatorio del Turismo de Pantalla, impulsada por una trayectoria audiovisual que abarca desde El Cid hasta Juego de Tronos. Comillas destaca por su imagen sofisticada y costera, mientras Tabernas  mantiene su proyección como icono del cine del oeste a nivel internacional. Otros municipios refuerzan esta conexión entre relato y territorio: Almagro, asociado a distintas películas de Pedro Almodóvar, combina reconocimiento cultural y proyección turística, consolidándose como un destino con recorrido.

El parque temático MiniHollywood en el desierto de Tabernas (Almería) refleja la importancia que tuvo la región en el cine western de los años 60 y 70, con la Trilogía del dólar de Sergio Leone como principal exponente
El parque temático MiniHollywood en el desierto de Tabernas (Almería) refleja la importancia que tuvo la región en el cine western de los años 60 y 70, con la Trilogía del dólar de Sergio Leone como principal exponente

El auge de plataformas como Netflix o Disney+ refuerza este canal de inspiración. Más del 60% de los usuarios se muestra receptivo a recibir propuestas de viaje vinculadas a contenidos audiovisuales, lo que sugiere una oportunidad para alinear promoción turística y consumo digital. Asimismo, entre el 34% y el 48% de los viajeros internacionales estaría dispuesto a incrementar su gasto en experiencias asociadas a este tipo de contenidos. En este contexto, España, por su diversidad paisajística, su patrimonio y su capacidad de adaptación narrativa, encuentra en la ficción una vía sólida para reforzar su posicionamiento y abrir nuevas oportunidades dentro del sector.