El Parador de Santillana Altamira reabre renovado y con mayor categoría
La reforma suma confort, diseño, accesibilidad y eficiencia sin perder su carácter cántabro
El Parador de Santillana Altamira ha vuelto a recibir huéspedes tras cinco años cerrado y una reforma integral de 8 millones de euros que ha elevado su categoría de 3 a 4 estrellas, con una renovación concebida para actualizar la experiencia del visitante con mejoras en sostenibilidad, accesibilidad, confort e interiorismo, sin perder la personalidad histórica ni la inspiración cántabra que definen su nueva imagen. La nueva etapa del establecimiento se percibe en una manera distinta de vivir sus espacios, ahora más serenos, cómodos y conectados con el entorno. La arquitectura tradicional de la región dialoga con soluciones contemporáneas y con una puesta en escena que busca transmitir autenticidad sin renunciar a la funcionalidad. El Parador de Santillana Altamira se presenta como uno de los establecimientos más modernos de la cartera de Paradores, adaptado a las demandas del turismo actual y reforzado como propuesta de alojamiento en la localidad de Santillana del Mar. Esta intervención ha optimizado la distribución interior y ha aumentado la capacidad del alojamiento con tres habitaciones adicionales, incorporadas a un proyecto más amplio de mejora de la experiencia. El confort ha sido uno de los ejes de la obra, con actuaciones de acondicionamiento acústico y la renovación de los sistemas de climatización, que añaden nuevas tecnologías como la aerotermia y el gas natural para crear ambientes más estables, eficientes y agradables durante la estancia. La sostenibilidad ocupa un espacio central en la transformación del Parador. Las nuevas soluciones permitirán reducir la huella de carbono del Parador en un 85%, lo que equivale a evitar la emisión de 110 toneladas de CO₂ al año o a la plantación de 5.200 árboles. Esta reforma aporta así una lectura actual del alojamiento histórico, donde la modernización no se limita solo al diseño visible, sino que alcanza también al comportamiento energético del inmueble y a su capacidad para funcionar con un menor impacto ambiental. La accesibilidad también ha cobrado mayor protagonismo en la configuración del hotel. El proyecto ha incluido la renovación del ascensor, la creación de una habitación adaptada en la planta baja y la adecuación de los aseos comunes para las personas con movilidad reducida. Estas modificaciones facilitan el uso de las instalaciones y refuerzan la vocación inclusiva del establecimiento, con espacios más sencillos de visitar y concebidos para los distintos perfiles de visitantes.

Uno de los cambios más reconocibles se encuentra en el interiorismo, diseñado desde una estética sobria, elegante y atemporal. Esta reforma respeta y pone en valor la arquitectura tradicional de la región a través de una combinación de mobiliario autóctono recuperado, piezas artesanales, líneas limpias, materiales nobles y una paleta cromática inspirada en el paisaje local. El resultado es una atmósfera contenida y cálida, en la que cada elemento contribuye a reforzar la identidad del lugar. La artesanía, la iluminación y la selección de texturas y acabados construyen buena parte de esa nueva personalidad. Los espacios transmiten serenidad, calidez y autenticidad, con un equilibrio entre memoria y contemporaneidad que evita el exceso decorativo y concede protagonismo a los materiales, la luz y los detalles. En ese lenguaje destaca el arte textil, con la reinterpretación de técnicas propias del ámbito rural y doméstico desde una mirada actual, a través de obras de artistas como Amparo de la Sota y Regina de Jiménez. La reapertura del Parador de Santillana Altamira se enmarca, además, en el amplio proceso de modernización de Paradores, dotado con 300 millones de euros y orientado a renovar la red de cara a 2028, año en el que celebrará su centenario. En Santillana del Mar, Paradores cuenta también con el Parador de Santillana Gil Blas, que volvió a abrir sus puertas el 30 de abril tras su correspondiente renovación.
Ubicación
Santillana del Mar se localiza en Cantabria, en el norte de España. Por carretera, se accede principalmente desde la A-8. El aeropuerto más cercano es el Seve Ballesteros-Santander y el puerto más próximo, el de Santander. Santillana del Mar no dispone de estación de ferrocarril; las más cercanas se encuentran en Barreda, Puente San Miguel y Torrelavega.