Ruta de los Pueblos Encantados: un viaje a la bella esencia de España

Un itinerario medieval que une naturaleza, patrimonio y tradición

La Ruta de los Pueblos Encantados traza un recorrido inspirador alrededor de las localidades más representativas de la Asociación de los Pueblos más Bonitos de España, un itinerario que une patrimonio medieval, paisajes que parecen detenidos en el tiempo y una autenticidad que atrae a los visitantes que buscan experiencias únicas. Desde montañas templarias hasta villas custodiadas por castillos, esta ruta invita a viajar con calma, descubrir los sabores locales y dejarse llevar por un legado que permanece vivo en cada piedra. El viaje comienza en Anento (Aragón), un municipio escondido en un valle de piedra caliza donde el castillo y el torreón celtíbero vigilan un caserío medieval cuidado con detalle. Sus calles, iglesia románica y el entorno del manantial de Aguallueve envuelven al visitante en una sensación de serenidad que acompaña durante todo el recorrido. Muy cerca aguarda Calaceite, declarado Conjunto Histórico-Artístico, con un entramado urbano construido en piedra dorada. Su plaza mayor y sus casas solariegas componen un escenario ideal para pasear sin prisa por unas calles que conservan el legado del Matarraña.

Vista aérea del municipio de Anento, situado en el valle del Jiloca, a tan solo 20 kilómetros de Daroca
Vista aérea del municipio de Anento, situado en el valle del Jiloca, a tan solo 20 kilómetros de Daroca © Shutterstock

La ruta avanza hacia La Fresneda, de marcado carácter medieval y renacentista. Sus plazas porticadas, las huellas de la Orden de Calatrava, su convento y las vistas desde el castillo evocan siglos de historia. Acto seguido, el paisaje continúa hacia Valderrobres, donde el puente gótico y su castillo forman una de las estampas más reconocibles del interior peninsular. Su casco histórico, declarado Bien de Interés Cultural, refleja un pasado noble que aún define la identidad del pueblo. Más adelante aparece Mirambel, municipio protegido por murallas y caracterizado por un ambiente casi monacal. Sus orígenes ligados a órdenes militares y la quietud de sus calles ofrecen una pausa para quienes buscan desconectar. Este camino se prolonga después hasta Cantavieja, asentada sobre un peñón calizo y marcada por un legado templario, sanjuanista y carlista que ha definido su historia. Su plaza, su iglesia y los miradores dibujan un lugar cargado de memoria. En Linares de Mora, la arquitectura tradicional se integra en un paisaje de montaña que invita a recorrer sus murallas, sus puentes históricos y calles empedradas que conservan su carácter medieval. La ruta continúa en Puertomingalvo, un enclave de alta montaña que combina arquitectura popular, senderos y vistas amplias del entorno. Más al sur, Rubielos de Mora recibe al viajero como Pórtico de Aragón, un conjunto histórico reconocido y una excolegiata que alberga un retablo gótico.

Alzado sobre un espolón rocoso, Puertomingalvo está coronado por su castillo del siglo XIII, uno de los mejor conservados de la región
Alzado sobre un espolón rocoso, Puertomingalvo está coronado por su castillo del siglo XIII, uno de los mejor conservados de la región © Shutterstock

El recorrido llega después a Albarracín –aunque próximo a Comunidad Valenciana, pertenece administrativa y territorialmente a Aragón–, un icono medieval incluido en la Red y propuesto para Patrimonio Mundial de la UNESCO. Su silueta rojiza y sus calles serpenteantes componen un conjunto singular. Ya en territorio valenciano surge Culla (Comunidad Valenciana), pueblo templario rodeado de arte rupestre y murallas que narran siglos y siglos de historia. Siguen Vilafamés, con su casco antiguo de origen árabe y Roca Grossa; y Morella, ciudad amurallada coronada por un castillo que domina el paisaje. Finalmente, esta ruta culmina en Peñíscola, enclave medieval frente al mar donde el castillo templario y su casco histórico completan la experiencia con un cierre emblemático.

Ubicación

Aragón se sitúa en el nordeste de España y dispone de acceso por las autovías A–2, A–23 y A–68, el aeropuerto de Zaragoza, la estación de tren Zaragoza–Delicias (AVE) y diversas conexiones ferroviarias regionales. No cuenta con puertos marítimos. La Comunidad Valenciana, en la costa mediterránea, se conecta por las autovías A–3, A–7 y AP–7, y por los aeropuertos de Valencia, Alicante–Elche Miguel Hernández y Castellón. Sus principales puertos marítimos son Valencia, Alicante y Castellón, y ofrece conexiones AVE y larga distancia desde Valencia–Joaquín Sorolla y Alicante.