Siguiendo las huellas del Cid: un viaje épico por el interior más sorprendente de España

Descubre una ruta monumental que enlaza fortalezas, pueblos rurales y paisajes inolvidables

El Camino del Cid propone una travesía literaria y cultural que recorre España de noroeste a sudeste siguiendo los pasos de Rodrigo Díaz de Vivar, conocido como el Cid Campeador, a través de territorios donde la historia y la épica del Cantar de mío Cid permanecen vivas. El itinerario atraviesa Castilla y León, Aragón, Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana, invitando a descubrir castillos, espacios naturales y pueblos marcados por la autenticidad. El Camino del Cid es una de las rutas culturales más destacadas de España, una invitación a sumergirse en un relato épico que fusiona literatura, historia y territorio. A lo largo de más de 2.000 kilómetros, este itinerario enlaza paisajes y localidades que conservan referencias directas o indirectas al Cantar de mío Cid, el gran poema épico hispánico que recoge las hazañas del caballero castellano.

En 1091 Rodrigo Díaz de Vivar estableció un extenso protectorado en la zona del Levante y Xàtiva pasó a ser tributaria del Cid junto a los territorios de Tortosa y Denia. En imagen, el Castell de Xàtiva
En 1091 Rodrigo Díaz de Vivar estableció un extenso protectorado en la zona del Levante y Xàtiva pasó a ser tributaria del Cid junto a los territorios de Tortosa y Denia. En imagen, el Castell de Xàtiva © Consorcio Camino del Cid | E Cappa Segis

El recorrido atraviesa cuatro comunidades autónomas con una notable diversidad paisajística y patrimonial. En Castilla y León, Burgos y Soria reúnen monasterios vinculados al Cid, fortificaciones y pueblos que preservan arquitectura tradicional. Aragón aporta castillos de frontera, torres mudéjares y parajes donde se aprecia la complejidad histórica del territorio. Castilla-La Mancha añade parameras, llanuras y localidades asociadas a los episodios del destierro. Comunidad Valenciana abre el itinerario hacia el Mediterráneo a través de huertas históricas, patrimonio gótico y ciudades que evocan el tramo final del poema. Quien recorre el Camino del Cid se adentra en un territorio amplio, diverso y poco masificado, adecuado para senderistas, ciclistas o viajeros que buscan un ritmo más pausado. La ruta conecta más de 70 espacios naturales protegidos, desde sabinares y parameras hasta lagunas ecológicas y sierras que permiten observar la variedad geográfica del interior del país. El itinerario ofrece contrastes constantes: ríos que discurren bajo fortalezas medievales, cañones relativos a rutas defensivas y campos agrícolas modelados durante generaciones.

Burgos, íntimamente ligada a la figura histórica y legendaria del Cid, es una ciudad turística muy atractiva y de fácil recorrido. En imagen, uno de los accesos más recomendables de la ruta a través del río Arlanzón
Burgos, íntimamente ligada a la figura histórica y legendaria del Cid, es una ciudad turística muy atractiva y de fácil recorrido. En imagen, uno de los accesos más recomendables de la ruta a través del río Arlanzón © Consorcio Camino del Cid | E Cappa Segis

Las localidades que jalonan el camino aportan una dimensión humana esencial. Muchas conservan conjuntos histórico-artísticos con murallas islámicas, templos románicos, plazas porticadas y cascos antiguos de origen medieval. En ellas, los viajeros encuentran una vida cotidiana tranquila y contacto directo con tradiciones locales que forman parte del atractivo del recorrido. Mercados semanales, fiestas patronales y negocios familiares permiten entender la identidad de cada territorio. La ruta también destaca por su patrimonio defensivo. Más de doscientos castillos, atalayas y fortificaciones documentadas forman parte de este itinerario. Algunos enclaves conservan aún estructuras árabes excavadas en roca, mientras que otros muestran robustas fortalezas que dominaron antiguos pasos estratégicos. Se trata de puntos clave para interpretar la compleja historia medieval de la península y comprender el contexto fronterizo que dio origen al Cantar de mío Cid. En conjunto, el Camino del Cid constituye una experiencia cultural que combina paisaje, patrimonio y gastronomía local. Para el visitante internacional, representa una vía privilegiada para conocer la España interior mediante un itinerario temático que mantiene viva una de las grandes narraciones épicas de Europa.