Paisajes que llegaron a la gran pantalla: así es un viaje por Castilla-La Mancha y el cine
Una ruta para vivir los escenarios reales de grandes rodajes entre castillos, lagunas y mesetas
Castilla-La Mancha se presenta al visitante como un gran plató natural en el que confluyen fantasía, historia y épica, desplegando castillos de prestigio, ciudades monumentales y paisajes kársticos que han dado vida a mundos míticos, batallas medievales, intrigas palaciegas o escenarios lejanos. Viajar por la región es conocer localizaciones icónicas de películas y series, pero también descubrir lugares que, más allá de la pantalla, conservan una notable fuerza narrativa. Cada parada muestra cómo sus escenarios, conservados con autenticidad, fueron transformaron en mundos legendarios que dieron vida a héroes épicos, guerreros futuristas, intrigas cortesanas o relatos de fantasía. Para el viajero internacional, la región ofrece la posibilidad de recorrer los mismos espacios donde se desarrollaron rodajes emblemáticos.

Cuenca despliega sus formaciones kársticas como un decorado natural moldeado durante milenios. Sus tormos y pasadizos sirvieron de Cimmeria para la película de Conan, el bárbaro, mientras que en Las Majadas se recrearon paisajes para el film El mundo nunca es suficiente, de la saga James Bond. En el embalse de Buendía, décadas después, se rodaron trepidantes escenas de Terminator: Destino Oscuro, lo que consolidó la zona como referencia para el cine de acción. Son paisajes donde la aventura encuentra un marco reconocible y versátil. También en la provincia de Cuenca se alza el Castillo de Belmonte, cuyo perfil del siglo XV lo ha convertido en uno de los escenarios más utilizados de la región. Fue localización destacada en Los señores del acero y en el torneo medieval de El Cid (1961). Sus murallas, salas interiores y elementos mudéjares permiten comprender por qué sigue siendo un espacio de referencia para producciones históricas. La ruta continúa hacia entornos donde la naturaleza adquiere más protagonismo. El Parque Natural del Alto Tajo, con hoces y cañones, fue escenario de El río que nos lleva, recreando el viaje de los gancheros. Más al sur, las Lagunas de Ruidera acogieron parte del rodaje de Miguel y William, ofreciendo paisajes asociados al Siglo de Oro.

Toledo, una de las ciudades más filmadas del país, aparece en producciones de diferentes géneros. El casco histórico sirvió para La conjura de El Escorial y para la recreación de lugares oscuros en La novena puerta de Roman Polanski. Palacios, conventos y callejones ofrecen un marco único que combina patrimonio y estética cinematográfica, reforzando su papel como escenario recurrente. El viaje concluye en Consuegra, donde los molinos que evocan a Cervantes fueron localización de El hombre que mató a Don Quijote, de Terry Gilliam. Frente a ellos se comprende por qué tantos directores han encontrado en Castilla-La Mancha un espacio capaz de inspirar nuevas narrativas. Castilla-La Mancha invita a descubrir un destino donde cine, paisaje y patrimonio convergen para crear una experiencia cultural que conecta localizaciones reales con historias que forman parte del imaginario colectivo.
Ubicación
Castilla-La Mancha se sitúa en el centro de España, al sur de Madrid. La región se articula mediante las autovías A–3, A–4, A–5 y A–42, además de la A–2 en su sector oriental. Dispone de estaciones AVE en ciudades como Toledo, Cuenca y Albacete, y se conecta por carretera con los aeropuertos de Madrid-Barajas y Valencia.