Mallorca marca el rumbo del golf sostenible en Europa

23 campos de golf, lujo hotelero y gestión ambiental refuerzan el liderazgo de la isla

Mallorca apuesta por un modelo de turismo de golf que combina sostenibilidad, lujo y calidad. Con un clima templado que permite la práctica deportiva durante todo el año y un sistema de gestión ambiental pionero en Europa, la isla se ha convertido en un destino de referencia para el golfista internacional. Su estrategia integra tecnología, eficiencia en el uso de los recursos y servicios de alto nivel, proyectando una imagen sólida en los mercados más exigentes. La isla tiene 23 campos de golf cuya proximidad facilita cambiar de escenario en pocos minutos. Desde históricos como Son Vida Golf, inaugurado en 1964, hasta incorporaciones más recientes como Son Gual o Son Quint, la oferta es amplia y diversa. Algunos de ellos incluyen escuelas de golf –entre otros, Real Golf de Bendinat, Golf Son Servera o Golf Alcanada–, reforzando su atractivo tanto para aficionados como para profesionales. El clima, con una temperatura media anual cercana a los 19ºC, permite jugar los 365 días del año, incluso en invierno, momento en que los campos de golf de otros países en Europa están cubiertos de nieve. Además, instalaciones como T Golf Palma Puntiró, diseñado por Nicklaus Design, ofrecen ventajas exclusivas a sus socios, mientras que complejos como Son Antem combinan deporte con turismo de salud y reuniones.

Salida desde el tee en el campo de Golf Alcanada, en el norte de la isla en la bahía de Alcudia (Mallorca)
Salida desde el tee en el campo de Golf Alcanada, en el norte de la isla en la bahía de Alcudia (Mallorca) © Shutterstock

La oferta se completa con más de 40 hoteles especializados en golf, la mayoría de 4 y 5 estrellas, junto a alojamientos rurales y con encanto que enriquecen la experiencia de lujo. Gestión pionera del agua y del entorno Mallorca lidera en Europa el uso de agua regenerada para el mantenimiento de los campos. Según la Asociación de Campos de Golf de Mallorca (ACGM), el 97% del agua utilizada procede de depuradoras municipales y el 3% restante se corresponde a agua de lluvia. Este aprovechamiento evita el vertido de aguas residuales al mar, ya que son tratadas y recicladas para su uso exclusivo en el riego. Cada campo puede requerir hasta 2.000 metros cúbicos diarios, lo que convierte esta práctica en un avance clave en la gestión sostenible. Más allá del agua, los campos de golf de la isla han implementado medidas como la eliminación de plásticos de un solo uso, la sustitución de buggies de gasolina por eléctricos y la instalación de paneles solares. Varias instalaciones están en proceso de obtener la certificación ISO 14001, un estándar internacional en la gestión ambiental. Bajo el lema Green Golf Mallorca, líderes en Europa, ACGM proyecta un mensaje claro en los mercados internacionales: elegir Mallorca significa apostar por un destino donde el lujo, el deporte y el respeto medioambiental conviven de manera estratégica.