Don Quijote, molinos y catas entre viñas: así se vive La Mancha

Gastronomía, naturaleza y experiencias enoturísticas todo el año

La Ruta del Vino de La Mancha se ha consolidado como uno de los destinos emergentes del enoturismo en España, con un incremento de visitantes superior al 11% en el último año. Esta tierra invita a disfrutar de un turismo sosegado, en el que tradición, gastronomía y vino se entrelazan entre humedales, molinos y viñedos infinitos. Experiencias únicas, desde catas al atardecer hasta jornadas familiares en los viñedos o visitas a bodegas centenarias, convierten a Castilla-La Mancha en un lugar idóneo para desconectar. Recorrer la Ruta del Vino de La Mancha es adentrarse en un paisaje de más de 400.000 hectáreas de viñedo, donde una docena de localidades custodian la tradición vitivinícola de la región. En estas tierras, conocidas como la Bodega de Europa, el visitante puede encontrar calma y silencio lejos del bullicio urbano, y la oportunidad de sumergirse en la esencia del vino manchego. El enoturismo se vive de diferentes maneras. En El Toboso, patria literaria del personaje Dulcinea de Don Quijote, la visita combina cultura cervantina con catas en bodegas familiares. En Alcázar de San Juan, la experiencia Sunset Wine ofrece atardeceres en la llanura mientras se degustan vinos locales y productos tradicionales. Villarrobledo permite conocer la elaboración de vinos en tinajas de barro, una técnica ancestral transmitida durante más de cuatro siglos.

Vista panorámica de los molinos de viento tradicionales de La Mancha y de los viñedos de Alcázar de San Juan
Vista panorámica de los molinos de viento tradicionales de La Mancha y de los viñedos de Alcázar de San Juan © Shutterstock

La gastronomía acompaña el recorrido con propuestas que van desde la cocina tradicional hasta restaurantes distinguidos con el sello Bib Gourmand de la Guía Michelin. En Campo de Criptana, Las Musas ofrece vistas privilegiadas a los molinos mientras se disfrutan reinterpretaciones modernas de sabores clásicos. En Villarrobledo, Azafrán sorprende con una cocina innovadora que mantiene viva la esencia manchega. Las experiencias están pensadas para cualquier viajero: familias que participan en las tareas del viñedo durante la jornada “Manos a la Viña”, parejas que eligen cenas románticas entre viñedos con catas especiales, o amantes del patrimonio que descubren las cuevas históricas de Tomelloso. A ello se suman las bodegas ecológicas en Socuéllamos y la mayor cooperativa vitivinícola en todo el mundo, Virgen de las Viñas, que completan la oferta con visitas guiadas y catas de vinos de alta calidad. Entre molinos, humedales y castillos, la Ruta del Vino de La Mancha combina tradición y naturaleza. Bajo cielos estrellados, en verbenas de plazas y con el aroma de la tierra al amanecer, la región invita a vivir con calma, disfrutando de cada sorbo y cada bocado en un entorno que mantiene vivas las raíces del vino.