Un viaje al corazón del tiempo: el Tren de la Fresa desde Madrid

Una experiencia cultural única que une Madrid y Aranjuez a bordo de un convoy centenario

Viajar en el Tren de la Fresa es adentrarse en un relato vivo de España, en el que un convoy histórico conecta Madrid con el Real Sitio de Aranjuez a través de una ruta evocadora que recupera el espíritu del primer ferrocarril madrileño. Todos los fines de semana de primavera y otoño, este tren patrimonial invita a descubrir jardines reales, paisajes fluviales y espacios cargados de memoria, ofreciendo además una experiencia especialmente atractiva para aquellas familias que desean compartir una actividad cultural diferente con los más pequeños. El recorrido culmina con la degustación del emblemático fresón ribereño, un gesto que añade un componente lúdico y sensorial al viaje. El Tren de la Fresa es uno de los itinerarios culturales más significativos que puede disfrutar un viajero en Madrid y, al mismo tiempo, una propuesta accesible para públicos de todas las edades. Cada temporada, esta propuesta recupera la esencia de los antiguos desplazamientos ferroviarios mediante un convoy único en España, compuesto por coches de madera con balconcillos, furgones históricos y un coche metálico de mediados del siglo XX. Su diseño, su ritmo pausado y la ambientación interior convierten el trayecto en una aproximación fiel a los orígenes del ferrocarril, despertando la curiosidad infantil y facilitando un contacto inicial con el patrimonio histórico de forma amena.

El Tren de la Fresa está formado por un furgón y un vagón de los años 60, cuatro coches de madera de los años 20 denominados ‘Costa’, y un coche metálico de pasillo lateral de los años 40
El Tren de la Fresa está formado por un furgón y un vagón de los años 60, cuatro coches de madera de los años 20 denominados ‘Costa’, y un coche metálico de pasillo lateral de los años 40 © trendelafresa.es | Lidia Moreno Reyes

Este recorrido se inicia en la antigua estación de Madrid-Delicias, edificio del siglo XIX que alberga el icónico Museo del Ferrocarril. Allí, un grupo de actores recibe a los visitantes para introducirlos en la historia del tren, del Real Sitio de Aranjuez y de los protagonistas vinculados a la línea inaugurada en 1851. Durante el trayecto, estos personajes acompañan al público con curiosos relatos y pequeñas escenas que convierten el viaje en una experiencia didáctica y entretenida, muy estimulante para niños y jóvenes. Tras 45 minutos de viaje, el tren llega a Aranjuez, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Desde este punto se ofrecen distintos itinerarios que permiten explorar el destino desde perspectivas alternativas. Las propuestas incluyen paseos por jardines históricos de amplios espacios verdes, navegación por el Tajo en embarcación turística o recorridos en tren urbano, opciones que facilitan la visita en familia y permiten adaptar la experiencia a distintos ritmos y edades.

Durante el viaje de vuelta a Madrid, los viajeros pueden degustar el típico fresón de Aranjuez
Durante el viaje de vuelta a Madrid, los viajeros pueden degustar el típico fresón de Aranjuez © trendelafresa.es

Cada ruta propone una aproximación distinta a Aranjuez: desde la serenidad de sus jardines a la perspectiva del río Tajo o los senderos que recorren su paisaje cultural. Los viajeros interesados en el patrimonio encuentran en el Palacio Real y el Museo de Falúas Reales un conjunto excepcional para comprender la vida cortesana. El regreso a la capital incorpora un gesto simbólico: la degustación del típico fresón de Aranjuez, un producto emblemático de la ribera del Tajo, que pone un broche culinario a una experiencia que fusiona aprendizaje, ocio y disfrute compartido. El Tren de la Fresa constituye una vía privilegiada para descubrir la región madrileña desde un enfoque cercano, accesible y vinculado al patrimonio cultural de España.

Ubicación

La Comunidad de Madrid se ubica en el centro de España y articula sus accesos a través de una red de autovías y autopistas nacionales. Cuenta con el Aeropuerto de Adolfo Suárez Madrid–Barajas como principal entrada internacional, estaciones de tren de alta velocidad como Atocha y Chamartín, y el Puerto Seco de Madrid como nodo logístico interior.