Una nueva forma de descubrir España desde sus paisajes en flor
Rutas estacionales y viajes sensoriales que revelan la belleza natural del país
España despliega un mapa de colores y de aromas que se transforma con cada estación, invitando a descubrir el país a través de sus floraciones. Desde almendros invernales hasta mares estivales de lavanda, cerezos o girasoles, cada territorio revela un espectáculo que atrae a viajeros en busca de experiencias auténticas conectadas con la tierra. Recorrer España siguiendo el calendario de sus floraciones es adentrarse en un país que se expresa a través de colores intensos y paisajes que marcan el ritmo de las estaciones. Cada flor es una ventana a la identidad de un territorio, un instante fugaz que invita a viajar con los sentidos despiertos. El viaje comienza en Mallorca, donde entre enero y marzo los almendros cubren la isla de blancos suaves y bellos rosas. Las rutas por la Serra de Tramuntana, Raiguer o Llucmajor muestran un mosaico luminoso que anuncia el despertar de la naturaleza y que envuelve al visitante en un ambiente sereno y profundamente mediterráneo. En febrero y marzo, la Vega Alta del Segura, en la Región de Murcia, se transforma en un lienzo rosado con la floración de Cieza. Sus más de 13.000 hectáreas de frutales de hueso despliegan tonos malva, fucsia y blanco que cubren colinas enteras y convierten cada ruta en un paseo sensorial donde naturaleza y tradición agrícola se entrelazan. Abril es sinónimo de blanco en el Valle del Jerte (Extremadura). Los cerezos florecen por alturas, creando un efecto de oleaje que envuelve pueblos y laderas. La Fiesta del Cerezo en Flor añade un componente cultural que celebra la memoria del valle y convierte la visita en un encuentro con la historia y la identidad del territorio.

En Zamora, cada primavera los campos se encienden con el rojo vibrante de las amapolas, un paisaje efímero que seduce a quienes buscan belleza natural en su forma más pura. Al llegar junio y julio, La Alcarria se tiñe de violeta. Brihuega (Castilla-La Mancha) celebra el Festival de la Lavanda, un atardecer prolongado entre campos aromáticos en el que la música, la gastronomía y el paisaje se fusionan en un ambiente casi onírico. El verano continúa dibujando paisajes dorados con la floración de girasoles. En Carmona (Andalucía), entre mayo y junio, unas 74.000 hectáreas se llenan de luz y atraen a miles de viajeros que buscan este estallido de vitalidad. Más al norte, en la comarca burgalesa de La Bureba, entre julio y agosto surge “la marea dorada” que rodea Briviesca. Seguir las floraciones de España es conocer un país que late con cada estación y que invita al viajero internacional a emocionarse con su naturaleza cambiante.