El invierno descubre otra cara de ciudades, valles y pueblos de España

Nieve, tapas, volcanes y pueblos medievales: escapadas de invierno

Cuando bajan las temperaturas y disminuyen las multitudes, muchos destinos españoles muestran su mejor versión, ya sea entre montañas nevadas, centros históricos medievales o rutas enológicas al abrigo de bodegas centenarias. Desde la experiencia de caminar por pueblos pirenaicos cubiertos de blanco hasta disfrutar de la gastronomía andaluza iluminada por la Navidad, el invierno en España combina patrimonio, naturaleza y propuestas culturales para todos los gustos y bolsillos. Escapadas blancas: nieve y montaña Las zonas de montaña se convierten en las grandes protagonistas durante el invierno. Ezcaray, en La Rioja,  ofrece esquí de calidad y gastronomía local, con propuestas como El Portal de Echaurren, premiado con dos estrellas Michelin y tres soles Repsol. En el Pirineo oscense, Jaca suma su legado histórico a un entorno alpino perfecto para quienes buscan arquitectura y nieve. El Valle de Boí (Lleida) es una auténtica lección al aire libre de románico milenario, mientras que en Asturias, puertos como Tarna o Señales se cubren de blanco para los aficionados a las raquetas o al mushing. Mercadillos y tradiciones La temporada baja también acoge celebraciones populares. Sevilla despliega belenes vivientes y mercadillos temáticos que complementan sus rutas de tapas. Madrid combina planes clásicos como el Rastro, el chocolate con churros y una agenda cultural intensa. En Barcelona destacan la Feria de Santa Llúcia, la Feria de la Sagrada Familia y la Feria de Reyes, que se sitúan junto a monumentos emblemáticos. Vigo, por su parte, ha convertido sus mercados y luces navideñas en un atractivo por derecho propio, con productos gallegos y artesanía local que transforman la ciudad en un espectáculo visual; mientras que Córdoba ofrece una experiencia singular con la versión invernal de sus patios decorados, que permite disfrutar de esta tradición sin las multitudes del mes de mayo.

Con su espectáculo de luces, Vigo se viste de gala cada año para dar la bienvenida a la Navidad
Con su espectáculo de luces, Vigo se viste de gala cada año para dar la bienvenida a la Navidad © Shutterstock

Patrimonio y desconexión Municipios como Pedraza (Segovia), Morella (Castellón) y Olmedo (Valladolid) invitan a redescubrir entornos medievales o mudéjares sin el bullicio estival. En Cantabria, Santillana del Mar luce su monumentalidad entre lluvia y sus sobaos, mientras que el Bajo Ampurdán (Girona) propone una ruta en coche por pueblos como Peratallada o Monells. Alternativas cálidas y alojamientos singulares No todo el invierno es frío. En Lanzarote, el clima templado actúa como refugio natural frente a las bajas temperaturas peninsulares. El Parque Nacional de Timanfaya muestra los efectos de la actividad volcánica en un paisaje único, con itinerarios que permiten sentir el calor que emana de la tierra. En la costa, calas como Papagayo o Los Charcones ofrecen rincones intactos y zonas de baño en pleno invierno. La isla combina naturaleza, geología y tranquilidad, ideal para quienes buscan desconectar sin pasar frío.

Paseo en camello, Parque Nacional de Timanfaya (Lanzarote, Islas Canarias)
Paseo en camello, Parque Nacional de Timanfaya (Lanzarote, Islas Canarias) © Turismo de Canarias

En el apartado de alojamientos, opciones como el Balneario de Panticosa en Huesca, el Hotel Carrasqueta en Alicante o el Refugio Cap de Llauset, en el Pirineo aragonés, ofrecen experiencias que combinan desconexión, deporte o aislamiento, según el perfil del viajero.