España templaria: cinco castillos donde la historia y la leyenda siguen vivas
Un itinerario templario para descubrir castillos únicos donde conviven historia, misterio y panorámicas majestuosas
Del norte leonés al litoral mediterráneo, España custodia un legado templario que cautiva al viajero. Cinco fortalezas invitan a descubrir la huella de los monjes guerreros entre muros centenarios, vistas vertiginosas y rutas llenas de leyenda. De Ponferrada a Caravaca de la Cruz, este itinerario revela el poder, la fe y la belleza que aún resuenan en los castillos de la Orden del Temple. Viajar por los castillos templarios del país es vivir una época en la que la espiritualidad y la estrategia militar marchaban unidas. La Orden del Temple, nacida en Jerusalén durante el siglo XII bajo el nombre de Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón, fue una milicia religiosa que respondía directamente al Papa. En la península ibérica, sus miembros protegieron a peregrinos, defendieron territorios recién conquistados y controlaron rutas hacia Santiago de Compostela o Tierra Santa. Su huella fue tan profunda que, acorde al inventario del escritor Jesús Ávila Granados, el Temple administró alrededor de 162 castillos en territorio español, más que en ningún otro país de Europa. Estas fortalezas –repartidas entre Aragón, Castilla y León, Extremadura, la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Cataluña y Murcia– siguen siendo testigos de una historia que combina fe, poder y leyenda. En Castilla y León, el Castillo de Ponferrada de León es el gran emblema templario del norte. Situado en pleno Camino de Santiago, ocupaba más de 8.000 metros cuadrados de murallas, torres y pasadizos destinados a proteger a los peregrinos. La luz del atardecer sobre el río Sil convierte su silueta en una imagen inolvidable. Hacia el este, en Aragón, el célebre Castillo de Monzón (Huesca) fue uno de los bastiones templarios más poderosos. Allí se educó el joven Jaime I, futuro rey de Aragón. Entre sus muros se percibe aún la disciplina de los monjes guerreros, y desde sus alturas se domina el paisaje que un día fue frontera y fortaleza.

En Cataluña, el Castillo de Miravet de Tarragona se alza sobre una curva del Ebro. Con iglesia románica y torres imponentes, fue un convento-fortaleza donde se refugió uno de los últimos grupos templarios antes de la disolución de la Orden en el siglo XIV. Sus vistas únicas sobre el río evocan la mezcla de recogimiento y poder que caracterizó al Temple. Más al sur, en Castilla-La Mancha, el Castillo de San Servando (Toledo) se levanta frente al puente de Alcántara. Concebido para proteger el acceso a la ciudad, su etapa templaria le confirió ese carácter sobrio y místico que aún conserva. Hoy, convertido en albergue, mantiene intacta su atmósfera medieval. La ruta culmina en la Región de Murcia, en el Castillo de Caravaca de la Cruz, donde los templarios aseguraron el territorio conquistado por Alfonso X. Dentro de sus murallas se encuentra la basílica de la Vera Cruz, símbolo de fe y destino de peregrinación.

Cada uno de estos castillos es una puerta abierta al tiempo, un escenario donde el viajero puede sentir que la historia del Temple aún respira entre sus piedras.