Tiendas con carácter para descubrir y saborear Santander
El casco antiguo de la ciudad reúne moda, producto gourmet, mercados y oficios en paseos de proximidad
Santander despliega una propuesta de turismo de compras que invita a recorrer la ciudad a pie, entre calles peatonales, mercados históricos, tiendas con personalidad, comercios centenarios, espacios de diseño, librerías, joyerías, floristerías y tiendas gourmet, con un itinerario urbano donde el visitante descubre moda, producto local, piezas singulares y una manera pausada, cercana y sensorial de acercarse a la ciudad a través de sus escaparates, sus barrios y sus ritmos cotidianos. El principal eje comercial se articula en torno a Juan de Herrera y San Francisco, dos calles paralelas de larga tradición. La primera ofrece un amplio paseo peatonal entre el entorno del Ayuntamiento y la Plaza Porticada; la segunda conserva el legado de los comerciantes que comenzaron a instalarse allí a principios del siglo XIX, mediante un trazado vinculado a una antigua puerta de la muralla. A su alrededor se extiende una red formada por Lealtad, Rualasal, Santa Clara, Isabel II y la avenida de Calvo Sotelo, donde las tiendas tradicionales conviven con firmas reconocidas, cafeterías y pequeños negocios con identidad propia. Ese carácter se prolonga por Lealtad e Isabel II, dos calles que permiten alternar el paseo, las compras y una pausa en las terrazas. En Isabel II, el Mercado de la Esperanza incorpora una dimensión gastronómica esencial: carnes, pescados, mariscos, frutas, verduras, pan, embutidos y quesos dan vida a uno de los grandes espacios de alimentación de la ciudad. En torno a él, el pequeño comercio conserva una personalidad cercana, construida con escaparates cuidados, atención directa y esa agradable sensación de recorrer Santander sin prisas.

El itinerario se prolonga hacia Jesús de Monasterio, Burgos, el barrio de la Florida y San Fernando, una franja que parte del entorno del ayuntamiento y avanza hacia el oeste. Sus alamedas favorecen el paseo, mientras que las aceras amplias invitan a detenerse, mirar, entrar y comparar. Marcas conocidas y negocios locales comparten espacio con iniciativas creativas en calles como Cervantes, Rubio, San Luis o Magallanes, que incorporan otras propuestas sin diluir la tradición comercial santanderina. Uno de los trayectos más sugerentes discurre por Hernán Cortés, la calle del Medio, Arrabal y vías adyacentes, en paralelo a la bahía y entre bares, restaurantes y comercios dedicados a la moda, la decoración y el interiorismo. En el entorno del Mercado del Este, la plaza de Pombo y las calles Castelar y Marcelino Sanz de Sautuola concentran establecimientos de pequeño formato, proyectos más vanguardistas y espacios que han afianzado una imagen dinámica, con cierto aire de distrito creativo. La amplitud de esta oferta aporta mayor profundidad a la experiencia. La moda femenina reúne boutiques multimarca, colecciones internacionales, prendas de autor, propuestas de estética bohemia y diseños informales, de inspiración roquera o vocación sostenible. La moda masculina mantiene vivas sastrerías, camiserías, establecimientos especializados en ceremonia y comercios familiares de dilatada trayectoria. El turismo de compras en Santander también se puede saborear. Las tiendas gourmet, los establecimientos de productos ecológicos y a granel, y otros comercios especializados en cafés, tés, dulces y chocolates conducen la experiencia hacia los productos escogidos y el regalo con acento local. Doña Tomasa, Mantequerías Cántabras, Mantequerías Frankfort, La Ermita Cantabria, Entr3olivos o Dorotea & Teodoro forman parte de un paisaje comercial donde el cliente puede llevarse sabores, aromas y pequeños hallazgos ligados a Cantabria. Los mercados refuerzan la lectura urbana. Construido en 1842 y rehabilitado, el Mercado del Este reúne hostelería, alimentación, arte, flores y otros comercios especializados bajo sus galerías interiores; mientras que Puertochico ha iniciado una nueva etapa después de la primera fase de su rehabilitación, concebida para mantener el mercado más tradicional y añadir nuevos usos comerciales. La plataforma El Mercaderío incorpora una dimensión digital para el pequeño comercio, con más de 300 establecimientos adheridos y un amplio catálogo de referencias disponibles. Comprar en Santander supone atravesar calles con historia, reconocer oficios, conversar con los comerciantes, descubrir escaparates inesperados y alternar moda, cultura, diseño y gastronomía en distancias cortas. La ciudad permite componer un itinerario adaptable a cada viajero, donde un libro antiguo, un ramo de flores, una joya, una prenda especial o una caja de dulces pueden convertirse en memoria tangible de una jornada en el Cantábrico.
Ubicación
Santander se sitúa en la costa norte de España y es la capital de Cantabria. Se accede por las autovías A–8 y A–67, mediante el aeropuerto Seve Ballesteros–Santander, el Puerto de Santander y las estaciones ferroviarias y de autobuses ubicadas en el centro urbano.